
amos a realizar un acercamiento a estos nutrientes cuya realidad dista
bastante de los usos, funciones y características que se les atribuyen.
Hablaremos de las falsas creencias que rodean de un halo de misterio a
dichos principios orgánicos.
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Hablaremos de las falsas creencias que rodean de un halo de misterio a
las proteínas. |
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Carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno son entre otros, los elementos
de los que estamos formados usted que me lee y yo; los tres primeros los
obtenemos del agua, los hidratos y las grasas, pero tiene que saber que
sólo las proteínas son la fuente de nitrógeno del organismo.
Imagínense, sin mucho esfuerzo, las 22 letras del alfabeto y las posibles
combinaciones entre ellas. ¿Cuántas palabras obtendremos?. Se conocen 20
aminoácidos, la combinación de ellos forman proteínas diferentes.
¿Cuántas? Infinidad. Desde tejido muscular a colesterol, desde
anticuerpos a la uña de tus dedos, desde tendones a la insulina que regula
nuestro azúcar sanguíneo, desde enzimas que digieren a las propias
proteínas al cerumen de tus oidos. La célula, glóbulo rojo, que
transporta el oxígeno a las demás células (todas las demás) necesita de
una forma proteínica, la hemoglobina, para llevarlo a cabo.
No hay una forma de almacenamiento en el cuerpo de dicho nutriente como en
el caso de la grasa en el tejido adiposo. A esto debemos añadir el hecho
de que existen unos aminoácidos considerados esenciales que deben tomarse
de fuentes externas, la dieta, ya que no podemos crearlas por nosostros
mismos, como en el caso de la glucosa que sí.
Yendo al grano, la ingesta de proteínas de la dieta debe estar asegurada y
los aminoácidos tienen tres posibles destinos en nuestro organismo: O
sirven para crear nuevas proteínas, o se convierten en grasas o se
utilizan como combustible energético. ¿De qué va a depender todo esto?
Pues de los requerimientos del cuerpo.

Veamos, si nuestra ingesta proteínica es insuficiente, los procesos de
regeneración y formación de nuevos tejidos estarán afectados. Si nuestra
alimentación es pobre en hidratos de carbono y baja en calorías, se van a
utilizar como fuente energética, especialmente las proteínas que
conforman nuestros músculos. Si sometemos a nuestro organismo a una
ingesta que exceda las necesidades calóricas diarias y abundante en
proteínas, éstas se convertirán irremediablemente en grasa y una parte
de dichas proteínas se excretará tal cual con la consiguiente
hiperfuncionalidad de riñones e hígado, que se ven sometidos a un ritmo
vertiginoso de trabajo.
Dicho esto, se deduce que existen unas cantidades óptimas de ingesta de
proteínas que impidan la destrucción de tejidos (catabolismo), incremente
los procesos de construcción(anabolismo) y en una cantidad que no suponga
un riesgo para la salud ni su excedente se transforme en grasa.
Bien, si quieres una respuesta individual, habría que analizar caso por
caso, pero sí podemos ofrecer unas orientaciones:
- Ingestas por debajo de 0,8 gramos por kilo de peso corporal inducen a
catabolismo proteíco.Hablamos de 56 gramos de proteínas para un sujeto de
70 kilos o sea, 120 gramos de pollo y 120 gramos de pescado al día.
- Ingestas de alrededor de 1,2-1,6 gramos por kilo de peso corporal
permiten un equilibrio normalizado de recambio de tejidos y estado
fisiológico saludable.
- Individuos con un importante gasto calórico por actividad física o con
un objetivo de ganancia de masa muscular. deberán consumir 1,8-2,2 gramos
de proteinas por kilo de peso corporal.
- Ingestas superiores a 2,2 gramos por kilo de peso no han demostrado
eficacia ya que los costes superan los posibles beneficios.
La siguiente pregunta sería: ¿Cuáles son las opciones alimenticias
óptimas? De nuevo la respuesta es sencilla:
- Alimentos de origen animal bajo en grasa (aves y pescado -pollo y
pescado blanco-).
- Lácteos desnatados.
- Cereales y legumbres en combinación (v.g. arroz y garbanzos).
En todo esto habría que aclarar que la proteína de origen animal tiene un mayor valor biológico que la proteína vegetal (valor biológico es el perfil de aminoácidos utilizables y nitrógeno retenido de una proteína por el organismo) y dentro de las proteínas de origen animal tanto el huevo como las carnes rojas tienen en contra su contenido en grasas y que las proteínas de pescado tienen menor valor biológico que las de animal terrestre. Está claro que se erigen en vencedoras las proteínas de aves y entre ellas, las de pollo.
Espero haber arrojado algo de luz sobre un tema apasionante que se relaciona directamente con los conceptos de salud y actividad física.